El mercado Medieval es, por definición propia, un lugar de transacción comercial y de encuentro con la particularidad de recrear en su ética y estética lo que en una ciudad como la podría haber sido un día de mercado durante el tardío Renacimiento español.
Sin embargo, el carácter lúdico y educativo del evento es el que prima por encima de otras consideraciones debido a la constante irrupción "en escena" de acciones teatrales, compañías de cómicos, habilidades circenses, música, fuego, pasacalles y todo tipo de espectáculo de pequeño formato que cabe dentro de la infraestructura propia del mercado, contribuyendo a fomentar la permanencia y el disfrute del visitante.
La presencia de "talleres en vivo", ( urtidos, panadería, tejidos, hierro, joyería, vidrio, etc.) recreando los antiguos procesos de producción y manufacturado de los materiales contribuyente a hacer comprender el valor del trabajo y transformación necesaria que sufre un objeto cotidiano hasta que llega a nuestras manos.
El aprovechamiento que se hace de los lugares de especial interés histórico o arquitectónico es otro de los valores fundamentales de este gran espectáculo teatral que es el Mercado Medieval, convirtiendo en "mágicos" aquellos lugares en los que se celebra. La infraestructura que los artesanos aportan, los escenarios o estaribeles para las representaciones y la decoración que del mercado y la plaza donde se celebra se hacen , constituyen una perfecta escenografía de grandes dimensiones que envuelve al espectador en un espectáculo que rodea por todas partes y que percibe por todos los sentidos (olores, sabores, tacto...) permaneciendo y formando parte de esta gran representación durante el tiempo que él quiera. |