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Esther y yo hemos estado tan centrados en nuestro trabajo en el Pabellón de España en la semana de Extremadura, que después de llevar cinco días en Italia todavía no habíamos salido de la Expo.
Es cierto que la tensión y la concentración para que todos los pases salgan a gran nivel, se traduce en cansancio, mejor dicho un feliz cansancio cuando compruebas que en cada pase el público atiende, no se levanta y los comentarios a su salida son de admiración por Extremadura y sus productos.
Hubiera sido un grave error no haber sacado fuerzas de flaqueza para hacer turismo en esta majestuosa ciudad. Milán es impresionante se respira historia, riqueza y un gran nivel en el centro histórico de la ciudad.