Buenas tardes a todas y a todos.
Hoy hace 36 años de la rebelión de un grupo de travestis y transexuales ante las agresiones policiales que recibían noche tras noche en un bar neoyorquino.
Aquellas luchas marcaron un antes y un después en la vida de gays y lesbianas, y tambien de los transexuales, siendo el principio del camino hacia la vida cotidiana, hacia la normalidad de lo normal, hacia la naturalidad y la convivencia en sociedad.
La homofobia es el rechazo, la discriminación hacia las personas homosexuales. La transfobia seria por tanto el hecho de discriminar a las personas transexuales, o sea, a quienes sienten ser hombres, habiendo nacido con cuerpo que los demás identificamos como mujer, y viceversa.
La represión y el rechazo que los homosexuales y transexuales han sufrido a lo largo de tantos y tantos años ha provocado tanto dolor que sería imposible definirlo … pero, como decimos, de pocos años a esta parte las cosas comienzan a cambiar, y hoy asistimos a un proceso de apertura sin parangón en la historia de la humanidad.
Jamás nunca se conoció un tiempo en el que tanta libertad pudiera barruntarse, pudiera intuirse, pudiera comenzar a disfrutarse.
Atrás quedan las leyes de peligrosidad social que nacieron en nuestra dictadura, atrás queda el encarcelamiento de homosexuales en la Alemania nazi… y tantas otras barbaridades que se han cometido con tantos hombres y mujeres simplemente porque cometían el delito, el tremendo delito de ser ellos mismos, o mejor dicho, de querer ser ellos mismos, de querer ser ellas mismas.
Algún día alguien pagara por tanto sufrimiento, estamos convencidos. Pero no decimos esto con rencor, preferimos aprovechar nuestros días en disfrutar la felicidad de convivir entre iguales, igualdad que vemos acercarse y por la que hemos trabajado y trabajaremos hasta la saciedad.
Y ante la felicidad de acercarnos a la igualdad, al menos a la jurídica, que la social aun hay que pelearla, sentimos la necesidad de reconocer el trabajo de tantas y tantos activistas, comprometidos con estas libertades, gracias a los que hoy, en gran medida, podemos estar aquí, diciendo Sí a la igualdad, Sí a la dignidad de todas las personas.
Y sentimos la necesidad de agradecer también, a todos y cada uno de aquellos que han estado, están y estarán en este barco, como vosotros lo estáis hoy aquí.
Pero, quienes hoy están, por encima de todo en nuestra mente, y en nuestro corazón, son todas esas personas que no puede sentir la felicidad que hoy sentimos, que no pudieron vivir libremente tal como eran, que perdieron la vida que sentían, por otra que otros le impusieron…
Queremos recordar aquí a quienes no han podido vivir el momento que hoy comenzamos a vivir. Están en nuestra memoria. Son y serán la memoria viva de lo que fueron otros tiempos, que no olvidaremos.
Dicho todo esto, comenzamos este acto.
Damos la palabra en primer lugar a algunos colectivos ciudadanos, y después a nuestros representantes sindicales y políticos, todos miembros del Foro Extremeño por la Diversidad Afectivo Sexual, para por ultimo dar lectura al MANIFIESTO de esta concentración por la igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.