Reconocemos el derecho que acude a todo el mundo para expresar libremente sus ideas, pero no creemos que tal derecho pueda suponer una patente para insultar a gais y lesbianas y, de paso, a sus familias, tanto quienes hoy somos sus padres y madres como quienes son -y serán- sus hijos e hijas.
Las palabras del "experto convocado al Senado por el PP" no deberían tener cabida en un sistema democrático y nos recuerdan, tristemente, a las justificaciones –pretendidamente científicas- que hacían los nazis sobre su superioridad racial y las "taras" que acompañaban a las demás razas, en especial a la de los judíos.
Ni somos padres «alcohólicos y hostiles» ni madres «sobreprotectoras», y nuestros hijos no han sido "víctimas de violaciones y abusos sexuales".
La mayor violencia que sufren nuestros hijos es la que procede del sector social que se ha manifestado en Madrid el 18 de junio contra sus derechos y de pretendidos científicos como Aquilino Polaino, quien más que catedrático de Psicopatología parece él mismo un psicópata, que debería buscar un tratamiento para sus planteamientos.
Ya se ha dicho hasta la saciedad y queremos repetirlo una vez más: reconocer el matrimonio para nuestros hijos gais o lesbianas no supone ninguna limitación de derechos para los demás.
Y nuestros hijos no son más que una muestra de la diversidad humana cuya realidad no hay que pretender justificar ni menos modificar sino respetar e integrar en la sociedad.
Como padres y madres de lesbianas y gais nos sentimos muy orgullosos de ellos y lucharemos, junto a ellos, hasta que la homofobia que hoy les envuelve desaparezca y hasta que se reconozcan todos sus derechos.
También rechazamos el que la Iglesia Católica, por medio de su Jerarquía, tenga una actitud criminalizadora hacia nuestros hijos e hijas.
Muchos de nosotros nos sentimos igualmente católicos y no podemos compartir esta caza de brujas que los obispos y una parte del clero han lanzado contra personas a las que, con el evangelio en la mano, deberían respetar, comprometiéndose a eliminar los prejuicios que ellos mismos han ido sembrando a través de los siglos.
Confiamos en que los avances legales que se vislumbran en el futuro más inmediato permitan erradicar la homofobia social que se viene oponiendo a ellos.
Para terminar, hacemos un llamamiento para que todos a los demás padres y madres, para se comprometan en la defensa de los derechos de sus hijos e hijas, de todos ellos, no solo de los que son heterosexuales.
Porque nuestras familias nos importan mucho y, por ello, no podemos permitir que se las insulte y vilipendie sin justificación.
Y porque también nos importan mucho las familias de nuestros hijos, todas, las de los gais y de las lesbianas también, hacemos este llamamiento para que cese la discriminación hacia ellas y para que se reconozcan todos sus derechos, incluidos el poder acceder al matrimonio y a la adopción conjunta.
Asociación de Padres y Madres de Gais y Lesbianas.
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