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El gran incendio de la Sierra de Gata arrasa miles de hectáreas y afecta gravemente a especies amenazadas y espacios protegidos de la Red Natura 2000
  • Publicado: 11/08/2015 13:54
  • por: extremadura.com
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Afortunadamente no ha habido que lamentar pérdidas humanas en el gran incendio forestal (GIF) que arrasa la Sierra de Gata (Cáceres), pero, lamentablemente, los daños medioambientales han sido tremendos, ya que el suceso afecta a varios espacios protegidos de la Red Natura 2000: la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Sierra de Gata y Valle de las Pilas y dos Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), Riberas de Gata y Acebo, y Sierra De Gata. Además toda el área afectada es una zona ornitológica de importancia mundial, designada como Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) y denominada Solana de la Sierra de Gata-Las Hurdes.

Afortunadamente no ha habido que lamentar pérdidas humanas en el gran incendio forestal que arrasa la Sierra de Gata (Cáceres), pero, lamentablemente, los daños medioambientales han sido tremendos, ya que el suceso afecta a varios espacios protegidos de la Red Natura 2000: la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Sierra de Gata y Valle de las Pilas y dos Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), Riberas de Gata y Acebo, y Sierra De Gata. Además toda el área afectada es una zona ornitológica de importancia mundial, designada como Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) y denominada Solana de la Sierra de Gata-Las Hurdes.

`La Cervigona´, seriamente dañada

Entre la flora y la vegetación afectada, se han visto destruidas o muy dañadas importantes zonas de vegetación formadas por robledales (rebollares), encinares, madroñales, bosques de ribera y castañares centenarios, así como poblaciones de un gran número de especies de flora endémica y amenazada, propias de la zona más occidental del Sistema Central español. Una de las joyas de la zona, denominada localmente como "La Cervigona" (Acebo), chorrera con una gran caída de agua rodeada de un bosque mediterráneo magníficamente conservado, ha quedado seriamente dañada por el incendio. Además, extensas áreas de cultivos y huertos, de gran relevancia a nivel local, se han visto seriamente afectados.

Zona de buitres negros, alimoches o águilas calzadas

En cuanto a las especies de fauna más afectadas, aunque todavía no se ha podido cuantificar el daño causado al conjunto de poblaciones de la fauna local, hay que indicar que se trata de una de las zonas más importantes de Europa para especies amenazadas como buitre negro, alimoche, cigüeña negra, alimoche o águila calzada entre otras aves. Además, son notables las poblaciones de murciélagos y reptiles catalogados como protegidos, por su rareza o grado de amenaza. Es de suponer que muchos de estos animales habrán podido escapar de las llamas, aunque es posible que hayan perdido sus nidos o sus zonas de refugio y alimentación, mientras otros, con movilidad más reducida o más lentos, habrán sucumbido en el incendio.

Para tener una idea de la magnitud del incendio que asola la Sierra de Gata y de la gravedad de este problema en la zona, hay que tener en cuenta que solo en el periodo 2001-2013 (último año con estadísticas del Magrama definitivas) se produjeron 1.334 incendios forestales en la comarca de la Sierra de Gata, pero la superficie afectada fue de unas 9.300 ha forestales. En el actual incendio ya han ardido entre 6.000 y 7.000 ha, aunque todavía no hay datos oficiales definitivos de superficie total afectada, perteneciente a los términos municipales de Acebo, Perales del Puerto y Hoyos, principalmente, rozando los municipios de Gata, Cilleros, El Payo, Villamiel y San Martín de Trevejo.

Circunstancias agravantes

Todavía no se han esclarecido definitivamente las causas del incendio, pero un suceso de esta magnitud puede llegar a afectar a más o menos superficie en función de una serie de condicionantes, que en si mismos pueden convertirse en circunstancias agravantes:

- La sustitución de una gran parte de los bosques de frondosas autóctonas por monocultivos de pino resinero, mucho más "inflamables", se sigue primando como modelo de gestión en una parte importante de la comarca.
- El paulatino abandono de la ganadería extensiva (vacuno, caprino, ovino) en la zona. Esta actividad mantenía el suelo del monte con menos material combustible.
- Una baja densidad de población, que indefectiblemente propicia el abandono del campo y de labores propias de prevención a nivel local, trae consigo el cese de gran parte de las actividades agrícolas y ganaderas, y la acumulación de combustible en el medio.
- La expansión de las zonas urbanas y periurbanas a zonas agrícolas y forestales, causado principalmente por el modelo urbanístico instaurado durante los últimos años en nuestro país, es también un factor de riesgo, ya que un gran número de viviendas y locales se encuentran inmersos en las masas forestales.
- Por último, pero no menos importante, mencionar la falta de medios y de inversión en prevención de incendios, así como en divulgación y sensibilización. Aunque la inversión económica de Extremadura en prevención de incendios es algo superior que lo invertido en extinción, la cuantía total de euros/hectárea en la lucha contra los incendios forestales es de las más bajas del Estado, con tan solo unos 16 €/ha, mientras la media española está en torno a los 35 €/ha, y comunidades como Andalucía o Baleares, por citar algunas, llegan a los 42 o 75 €/ha, respectivamente.

"Se debe incidir e invertir más y mejor en prevención y sensibilización, como principales herramientas para reducir el riesgo de incendios -señala Nicolás López, técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife-, y establecer una adecuada gestión de nuestros cada vez más frecuentes paisajes inflamables. Además, modificaciones legislativas como la reciente reforma de la Ley de Montes, tampoco ayudan precisamente a minimizar el fenómeno de los grandes incendios forestales, así como la precariedad laboral a la que se ven sometidos los trabajadores implicados en el sector de la lucha contra incendios forestales y la discontinuidad de los retenes forestales, que en muchos casos han dejado de realizar labores de prevención en el monte durante los meses invernales y de menor riesgo.