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TTIP
Podemos denuncia que el PSOE ha incumplido la agenda del cambio firmada por Fernández Vara al no oponerse al TTIP
  • Publicado: 08/10/2015 17:22
  • por: extremadura.com
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PSOE, PP y Ciudadanos han votado en contra la propuesta del Podemos de instar a la Junta para que la región se oponga al acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea y que pida el fin de las negociaciones

La Asamblea de Extremadura ha rechazado la propuesta de impulso de Podemos Extremadura para exigir a la Junta de Extremadura que la región se oponga al acuerdo Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) y que pida el fin de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea.

El PSOE se ha unido con el PP y Ciudadanos para posicionarse a favor de las transnacionales y en contra de los pueblos, incumpliendo así el punto número 10 de su agenda del cambio. En este documento, firmado por Fernández Vara el 19 de junio, el presidente de la Junta de Extremadura apostaba por un posicionamiento “firme y claro” contra el tratado de libre comercio e intercambio con Estados Unidos.

La diputada Irene de Miguel ha definido a este acuerdo con dos palabras “oscurantismo y opacidad”. “Lo que nos debería producir a todos es una gran desconfianza. Un tratado que es negociado a espaldas de los parlamentos europeos y nacionales no puede considerarse legítimo y denota un claro atentado hacia la soberanía de los estados”, ha añadido la diputada.

Repercusiones en Extremadura

De Miguel, en su intervención, ha recordado que en Extremadura no hay ninguna empresa transnacional por lo que es difícil ver los beneficios que el tratado puede traer a la región. “Les recuerdo que en Extremadura no tenemos multinacionales, que el tamaño medio de las empresas agrícolas americanas es trece veces mayor que el de las europeas. Que acabamos de acudir al entierro de la mayor cooperativa agrícola extremeña. Igual deberíamos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el modelo que necesita Extremadura, no ya para competir en los mercados internacionales, sino para rentabilizar nuestras producciones”, ha subrayado la diputada de Podemos.

Además, ha recurrido a tratados parecidos que existen en otras partes del mundo para prever los efectos. Por ejemplo, en México se estima que más de dos millones de campesinos y campesinas han tenido que dejar sus tierras y emigrar, ya que la entrada de las importaciones de maíz tras la firma de un tratado similar con Estados Unidos hicieron insostenibles las pequeñas producciones basadas en este cultivo.

Pérdida de protecciones

De Miguel ha explicado que el TTIP tiene tres pilares. Por un lado, la eliminación de aranceles, lo que conllevaría menores ingresos en nuestras arcas públicas. Por otro, la armonización regulatoria: “Ésta consiste en que no existan lo que se entiende como obstáculos a la inversión y el comercio, como son nuestras leyes en materia laboral, medioambiental e higiénico-sanitarias. También nuestro principio de precaución, por el cual un producto o sustancia no puede comercializarse hasta que no se demuestre su inocuidad, lo que es una protección para el consumidor. Esto desaparecería en aras de armonizar las legislaciones de ambas partes y veríamos cómo podrían entrar productos que nos parece imposible poder encontrar ahora en nuestros mercados, como las carnes engordadas con clembuterol o los pollos lavados con cloro”, recuerda Irene de Miguel.

Y la parte tal vez más perversa es la existencia de un mecanismo, los tribunales de arbitraje Estado-inversor, que sitúa al mismo nivel a los Estados y a las transnacionales, que poseen intereses contrapuestos. Cuando una empresa considere que ciertas medidas o políticas concretas afectan a sus intereses privados podrían denunciar a las diferentes administraciones públicas implicadas. Las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional reconocen que introducir esta cláusula en los acuerdos de inversión limita seriamente la capacidad de los países para luchar contra la crisis económica y financiera.

La diputada de Podemos ha mencionado a un estudio independiente del investigador de la Universidad de Tuffs y de la Organización Internacional del Trabajo, Jeronim Capaldo, que apunta que el TTIP produciría unas pérdidas de ingresos de los trabajadores entre 5.500 y 3400 euros al año, y también se producirían pérdidas en las exportaciones y en el Producto Interior Bruto.