Elementos romanos, mudéjares y visigóticos adornan el interior, que se caracteriza por un tono intimista y acogedor, y muestra detalles lujosos, cerámicas y plantas. El salón, en la antigua capilla del convento, el patio interior y los hermosos jardines mozárabes son algunos de sus espacios más destacados. Entre las múltiples propuestas gastronómicas que ofrece su restaurante destacan las criadillas de la Tierra, la caldereta extremeña, el surtido de gazpachos y los higos de Almoharín. |