La ciudad capital de la Alta Extremadura, se encuentra situada en el centro de la altiplanicie trujillano-cacereña, que separa las cuencas de los grandes ríos Tajo y Guadiana.
La historia y sus distintos avatares es una presencia constante en cada uno de los rincones de su casco antiguo. Los orígenes de Cáceres se remontan al Paleolítico Superior, del cual se conservan vestigios como las pinturas rupestres de la Cueva de Maltravieso o los dólmenes situados en los alrededores de la ciudad. Pero fueron realmente los romanos quienes le dieron una configuración urbanísticas, tras su fundación, en el año 34 a.C. por el procónsul romano Cayo Norbano Flacco, con el nombre de Norba Caesarina. Legados de esta época son los basamentos de muralla, el llamado Arco del Cristo, puerta de entrada a la muralla, o los restos recientemente aparecidos.
El resurgir de la ciudad se produce con la dominación árabe, que rehace las viejas murallas romanas y deja huellas de su avanzada cultura en numerosos edificios. La ciudad alcanza su esplendor con la reconquista cristiana por el rey ALFONSO IX, y la relación con el Descubrimiento de América. En Cáceres levantan palacios y mansiones numerosas familias aristocráticas, cuyas riquezas se verán incrementadas por los tesoros traídos desde el otro lado del Atlántico.
Si durante el día la visita a la Ciudad Monumental ofrece al visitante una idea real de la importancia del Conjunto Histórico que tiene ante sí, el paseo nocturno por sus tranquilas calles y plazas, añade, además, la magia de los juegos de luces y sombras, que trasladan al paseante al periodo comprendido entre los siglos XV y XVIII.
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