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A veces pienso en la Feria de San Juan, en su historia, en su trayectoria, en lo que hemos vivido como ciudad y en lo que he vivido como persona alrededor de esta fiesta y tradición. Creo que guardamos algunos de nuestros más entrañables recuerdos en nuestro particular baúl de la feria. La verdad es que pensar en la Feria es pensar en otros tiempos: en nuestra infancia de la mano de padres y hermanos; en la juventud, acompañado de la pandilla de amigos; en la edad adulta, cuando la compañía era la novia, la esposa, otros amigos; como padre, llevando a mis hijas y disfrutándo viéndolas disfrutar; o ahora, con los nietos: La Feria de San Juan en Badajoz, para los que somos de Badajoz, es como la Feria de cualquier pueblo para los que son de ese pueblo, es decir, es nuestra feria , sin más, sin más preámbulos, sin más historias, y con todas las excusas, justificaciones y argumentos del mundo. Es nuestra feria y tratamos de vivirla lo mejor posible y añadiendo a esa antología de recuerdos los de cada año.
La Feria de San Juan es un ataque, un bendito ataque de nostalgia. Es vedad que recordamos tiempos pasados, mejores o peores, pero pasados y a personas que ya no están. Pero también nos gusta recordar lo bueno, lo que fuimos, con quién estuvimos, lo que hicimos, lo bien que lo pasamos. Es nuestra Feria, la feria de siempre, la de toda la vida, y nos da igual que esté en la Memoria de Menacho, en San Francisco, en la Avenidad de Huelva, o en La Paz, en Valdepasillas o en la frontera. Cada época tuvo su afán. Cada uno trajo consigo su polémica, su incertidumbre, su esfuerzo, su trabajo, sus peligros, sus insatisfacciones y sus alegrías, sus muchas alegrías. Cada es como es, cada tiempo es como es, y nada es igual al año anterior. Con esto quiero decir que, en realidad, lo que nos gusta, lo que nos apetece, lo que nos llena de verdad es poder vivir, un año más, la Feria de San Juan, con su calor, con su polvo, con su desgaste físico y económico, con su cansancio, con sus risas, con sus bailes, en fin, con todo eso que conforma una feria. Puede haber ferias mejores y peores pero lo que no me cabe duda alguna es de que no hay ninguna feria como la de Badajoz, porque ninguna hay que guarde y atesore tantos recuerdos, tantos momentos y tantas buenas experiencias.
Así pues, en el Ferial o fuera del ferial, en el centro o en la frontera, en los toros o en las casetas, al mediodía o por la noche, como quiera cada uno, lo importante es que cada cual disfrute lo mejor que pueda, todo lo que quiera, con sus amigos, con la familia, con los niños, con la pareja, en fin, como quiera con quien sea, pero que disfrute, que recopile anécdotas, instantes, en opciones y que las guarde en ese baúl de la Feria que tanto nos gusta abrir el resto del año y a medida que pasan los años.
Felicidades a Badajoz, a sus barrios y a sus poblados, a los de aquí y a los de fuera, a nuestros amigos portugueses, que son tan de aquí como nosotros, y a quienes en estos días nos visiten. Felicidades y a pasarlo bien.
Miguel A. Celdrán Matute
Alcalde de Badajoz