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Miguel Celdrán Matute, Alcalde de Badajoz
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La feria de San Juan es tradición. Puede que el tiempo, o sea, el clima nos tenga algo confundidos en los últimos años y, en San Juan, tengamos frío o llueva cuando debería hacer calor o tengamos demasiado calor cuando lo normal es que tuviéramos una temperatura agradable. Puede que el tiempo, o sea, la etapa vital, existencial, histórica, social o actual que estamos viviendo nos haya cambiado en exceso los esquemas y así, cuando llega la feria de San Juan, muchos optan por escapadas a las playas de Portugal, Cádiz o Huelva o, sencillamente, por huir de Badajoz durante esos días porque consideran que la feria les aturrulla un poco. Puede que el tiempo, o sea, la edad nos haya conducido a un estado de ánimo donde la feria ya no nos emociona ni nos llena ni nos seduce. La vida de cada uno da tantas vueltas y tenemos a nuestro alrededor tantas alternativas de ocio y tiempo libre, que la feria de San Juan se haya reducido a una simple fecha que simboliza más el inicio del verano y las vacaciones que el disfrute de unos días de fiestas.
Sin embargo, la tradición es la tradición. La feria de San Juan se ha visto sometida, a lo largo de la historia, a todo tipo de turbulencias, transformaciones, adaptaciones y remodelaciones. Ha sido feria itinerante (por los normales cambios de ubicación debidos al crecimiento de la ciudad), cambiante (porque hemos pasado de las verbenas en San Francisco, las fiestas en las sociedades privadas, el teatro chino de Manolita Chen y las tómbolas de toda la vida a las casetas como reclamo diurno y nocturno, las atracciones más arriesgadas y atrevidas y otros fenómenos de reunión y diversión social que apenas hace un cuarto de siglo pudieran parecernos inimaginables) y en permanente evolución. Pero, no obstante, la feria de Badajoz ha permanecido inalterable en una cosa: en el concepto. El concepto de feria, de fiesta patronal, de fiesta local, de fiesta del pueblo, de fiesta ancestral, de tiempos pretéritos que ha ido evolucionando sin perder sus esencias, sin perder esa seña de identidad que nos define. En otras palabras: la feria de San Juan es Badajoz, formar parte del valor añadido de Badajoz, del patrimonio, si se me permite la expresión, artístico, monumental, antropológico, patrimonial, festivo y sociocultural de una ciudad que ha sabido transmitir, de generación en generación, la cita ineludible con una actividad que es mucho más que un programa de actividades.
La feria de San Juan, el respeto a la tradición que representa, es nostalgia, melancolía, recuerdo y vista atrás porque nos trae al presente lo que fuimos en el pasado, lo que vivimos, las personas con las que compartimos, los sueños que tuvimos, cómo nos divertimos, a quién conocimos y, sobre todo, lo que éramos. Y al traerlo a la memoria, más que el inevitable ejercicio de melancolía, nos hallamos ante un refuerzo de la tradición y un compromiso por transmitir a nuestros hijos, a nuestros nietos que Badajoz también es la feria de San Juan y que la feria de San Juan forma parte, también, de la historia de nuestras vidas.
Feliz Feria de San Juan
MIGUEL A. CELDRÁN MATUTE.
Alcalde de Badajoz