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Red de huertos educativos
El proyecto de red de huertos educativos busca la sensibilización y el respeto por el medio ambiente
Cada centro educativo cultiva y gestiona el huerto de manera independiente.
  • Publicado: 29/09/2016 17:32
  • por: extremadura.com
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La actividad se hace en los propios colegios y los colegios que no tienen patio exterior se les adaptan maceteros para que puedan cultivar los productos hortofrutícolas.

Con las nuevas incorporaciones de la cooperativa docente Atenea, escuela de arte, IES Extremadura y la biblioteca nacional Jesús Delgado Valhondo, se han iniciado las actividades de la Red de huertos educativos de Mérida, un proyecto que busca la sensibilización y el respeto con el medio ambiente y en el que se implican los colegios e institutos de la ciudad, con la colaboración de las delegaciones municipales de Educación, Agricultura y Parques, Obras y Jardines, además del centro especial de empleo La Encina y el centro ocupacional Proserpina.

Cada centro educativo cultiva y gestiona el huerto de manera independiente, según su programa educativo y sus características, es decir, cada centro posee total autonomía en la concepción de las  dimensiones y tipos de huerto, grupos que lo utilizan como recurso metodológico y la forma de utilizarlo pedagógicamente. Por supuesto, comprometiéndose a respetar y aplicar los principios acordados para el huerto educativo y ecológico.

HUERTOS EDUCATIVOS

Un huerto educativo es un laboratorio vivo en el centro escolar, un elemento globalizador de las diferentes áreas del conocimiento. En él podemos descubrir la vida y adquirir experiencias, destrezas, valores. Es un recurso educativo cada vez más conocido y utilizado, y como tal, es evidente que deben prevalecer los criterios pedagógicos sobre los agrícolas, que todo su planteamiento y tareas han de tener sentido en aras a ayudar en la  actividad docente.

Con las actividades que se realizan se desarrolla la socialización y el trabajo en equipo, organizado, secuencializado y respetando los turnos naturales, favorecemos la valoración del propio esfuerzo y su relación con el aprecio a los productos conseguidos, la importancia de la constancia y el orden, etc.

Trabajando con elementos tan primarios y vitales como la comida, el agua, la tierra y el sol, el huerto escolar nos proporciona el soporte idóneo para que se materialice el espíritu creador del niño y la niña de forma tangible, además de trabajar los valores medioambientales y ecológicos.