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Siempre está allí, en lo alto, con su privilegiada ubicación, otrora por motivos militares, cuyos vestigios otorgan a la vista el placer de contemplar desde semejante atalaya gran parte de la Sierra de Gata. Gallarda como ella sola, con ciertos aires de altanería, robusta y a la vez frágil, rubrica con su presencia la idea del paso del tiempo, pues nuestra edad apenas representa un mínimo lapso en su historia, dilatada, larga, emocionante y hoy, repleta de silencio, roto por el sonido del viento y los cantos de las aves. ALMENARA DE GATA (Cáceres)