El Principio del Comienzo de las Relaciones Humanas

  • deINTERÉS: El principio del comienzo en relaciones humanas

     
     

    “El mejor camino para llegar al corazón de una persona es hablarle de lo que él o ella más valora” Roosevelt.
     
    Cuando empecé a salir, tendría yo catorce o quince años; mi amigo Pablo y yo solíamos ir por los parques o alrededores de la zona donde vivíamos. 
     
    Pablo tenía (y tiene) una gran habilidad para relacionarse con las personas. Siempre ha sido el miembro de referencia del grupo, el líder que congrega a todos para ir de un sitio a otro.


    En muchas ocasiones salíamos los dos solos, él conocía mucha gente por lo que nos uníamos a uno u otro grupo y al final acabamos con más gente.
     
    Pablo tiene una envidiable manera de caer bien a la gente, en hacer nuevas amistades y en definitiva en relacionarse.
     
    Yo al principio, sin saber cómo, empecé a adquirir algunas de sus habilidades innatas. Imitaba ciertos comportamientos y gestos de forma inconsciente, lo que me ayudó a relacionarme con la gente de una forma más efectiva.
     
    Por circunstancias, durante un tiempo tomamos caminos dispares.
    Yo me inicio en el mundo de las relaciones humanas, comienzo a trabajar como relaciones públicas y asombrosamente a desarrollar ciertas habilidades que estuve empezando a adquirir cuando salía junto a él.
     
    Al cabo de un tiempo empiezo a entender el gran éxito de las relaciones humanas de mi amigo Pablo, que le es innato desde pequeño y que yo desarrollé gracias a  él.
     
    Por eso, cuando me dí cuenta de lo que Pablo hacía y que yo aprendí a través de la imitación y la observación de mí mismo y de los demás, empecé a potenciarlo en todos los ámbitos de mi vida.
     
    En el Libro de Oro de Dale Carnegie se encuentra un principio que nos ayuda a potenciar nuestro papel dentro de cualquier conversación:
     
    Hable pensando en lo que le interesa a los demás.
     
    Hablar con la gente de temas que les preocupan, les interesan o les apasionan más de lo que me pueda apasionar o interesar a mí, es el primer paso.
     
    Y para ello, lo primero es identificar cuales son esos intereses, esas inquietudes; aquí entran en juego la observación y la escucha activa, para entender a los demás.
     
    ¿No os habéis encontrado nunca con alguien que, mientras “os escucha”, parece más bien pensar en lo siguiente que quiere contaros? ¿Cómo os hace sentir eso?
    Y ahora… _¿Cómo os gustaría hacer sentir a los demás?_
     
     
    Este post va dedicado a mi amigo Pablo que “se nos casa” este próximo 1 de Septiembre. Os deseo lo mejor a Sofía y ti en este nuevo camino.
     
    Gracias por todo lo que me has enseñado amigo.
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